Esto lo escribo a raíz de una experiencia que acabo de vivir hace escasamente hora y media. Hechos completamente verídicos , por desgracia.
Íbamos tan tranquilos al Telepizza mi hermano , un amigo , y yo. Hoy era el día de pizzas medianas a 3 € , y , oye , no era plan de desaprovechar tan magnánima oferta.
Durante la tarde , mi hermano me previno sobre que un tal xxxx (Nombre no proporcionado por preservar la privacidad de semejante subhumano) estaba buscándome. Según decía , quería romperme la cara.
Me pongo a elucubrar , y entonces recuerdo. A ese mismo impresentable le rompí yo la cara hace ya siete años , cuando todavía hacía las cosas sin pensar. Simplemente , me ofendió bastante , y voló un puñetazo hacia su cara.
Pienso: "Ni de coña puede ser por eso. Han pasado siete años , se habrá olvidado".
Pero fíjate tú , casualidades de la vida , que cuando llegamos al Telepizza , encontramos allí al infraser del que acabo de hablar. Flanqueado por unos dos o tres de sus "amigos". Se acerca a mi hermano , le agarra del brazo , y se encara con él. Uno de los que estaban con él se me acerca y me dice algo así como "Eh , no te metas , ¿estamos?". No me meto.
Ese despojo se aleja de mi hermano , y se acerca a mí. Y para mi sorpresa , me dice estas palabras:
"¿Te acuerdas cuando me pegaste una hostia aquel día? ¿Eh , te acuerdas?" Le respondo , muy tranquilo: "Sí , me acuerdo perfectamente". A lo que él replica: "Pues vas a pagar". A partir de ahí , todo fue rápido , muy rápido. Dio un par de pasos , e hizo amago de empujarme.
Suficiente para mí. No en vano , he tenido un buen maestro en materia de artes marciales y combate callejero.
Lanzo un golpe directo y certero a su mandíbula , en la que estoy seguro que ahora deben de moverse varios dientes , y para mi sorpresa , me veo a mí mismo gritándole: "¡Venga! ¿Quieres otra?¿ Quieres otra? ¡TE DOY OTRA , GILIPOLLAS!". La adrenalina me sale por cada poro , intento mantener la calma , pensar fríamente.
Somos tres , y ellos tres , no tienen cojones a iniciar un combate.
La escoria pseudohumana a la que acabo de golpear me mira perplejo , murmurando "¿Y me pegas ahora? ¿Y me pegas ahora?". Me preparo para lo peor.
Y aparecen siete amigos suyos , así , de la nada.
Puedo ser valiente , puedo echarle huevos , pero no puedo con diez personas , algunas de una corpulencia muy superior a la mía. Intentan rodearnos , pero no lo consiguen. Tras otro amago de golpe , conseguimos irnos sin mas problemas. Hemos ganado , pero , ¿a que precio?
Ahora estoy perseguido. Llegará un momento en el que me atrapen , en el que me den una paliza. Temo recibir uno o dos navajazos , porque esa escoria porta armas blancas con toda seguridad. Temo que vayan a por mi hermano o a por mi amigo , ellos no tienen culpa de nada.
En mis manos está ahora el protegerme. Sé de sobra que si me atacan diez no tengo ninguna posibilidad , y que acabaré en el hospital. Pero también sé dos cosas:
Una: Que por lo menos uno va a venir conmigo.
Dos: Por su bien , si me atacan , espero que me maten. Porque como sobreviva , no descansaré hasta ser yo quien mate a ese cobarde rastrero hijo de puta. Y no me gustaría ir a la carcel siendo tan joven.
Ojalá hubiese podido recurrir al diálogo. Ojalá todo se pudiese solucionar con palabras , como predican algunos. Pero con gente que tiene la masa encefálica de un ciempiés , no puedes ni decir "hola". La violencia es la única lengua que entienden.
Y no me da miedo usarla. Lo que me da miedo es que , a partir de hoy mismo , posiblemente tendré que recurrir a ella a diario. Al volver a mi casa , ya me estaban esperando en la puerta , con amenazas del tipo "Esto no va a quedar así."
Por supuesto que no.